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Inversiones de impacto: la filosofía de inversión que puede cambiar el mundo

En los últimos años ha ido cobrando fuerza una filosofía de inversión que combina rendimiento financiero con impacto social y medioambiental positivo. Lejos de ser tan solo una moda pasajera, se trata de un nuevo estándar que habla de cambios profundos en la sociedad y en el rol del sector privado.

¿Qué tenemos en cuenta a la hora de invertir en una startup? Sin duda, el retorno de la inversión es una variable clave, y en otra época quizás se hubiera dicho que es la única que importa. Pero en los tiempos que corren estamos frente a un verdadero cambio de paradigma. Hoy los inversores no solo buscamos un retorno económico, sino que, afín a las demandas de la sociedad en general, queremos apoyar proyectos que causen un verdadero y medible impacto positivo, tanto social como medioambiental. Y no hablo de filantropía, noble y todo como es, sino de verdaderas oportunidades de inversión que, a la vez, pueden generar las transformaciones que las nuevas generaciones están demandando. 

En el mundo actual, son los emprendedores los que  estan desarrollando productos, servicios y plataformas que contribuyen a resolver los problemas que aquejan a la humanidad, involucrándose en cuestiones de igualdad de género, racismo, pobreza y crisis climática, en tiempos en que el reciente informe publicado por el IPCC (el panel de expertos en crisis climática de las Naciones Unidas) considera que estamos ante una verdadera “alerta roja” para el planeta tierra. Pero tambien y no menos importante, todos los problemas relacionados con inclusion financiera, laboral, y a la salud, entre otros. Es así entonces que cobra cada vez más fuerza el concepto de inversiones de impacto, algo a lo que nos hemos enfocado, tanto desde NXTP como desde la comunidad WeInvest. 

Pero, que significa inversion de impacto? Cuando hablamos de inversiones de impacto nos referimos a una filosofía de inversión que busca apoyar proyectos que esten resolviendo estos problemas cruciales tanto a nivel global como regional. En pocas palabras las inversiones de impacto tienen tres atributos principales, detallados por Pablo Verra, Partner & Regional Head en Deloitte S-Latam en su informe “Desmitificando las inversiones de impacto”.

La Intención

El inversor debe buscar lograr un impacto social o ambiental positivo que sea claro y concreto además del retorno económico. Y como consecuencia, esta intención está ligada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de objetivos globales desarrollados por las Naciones Unidas en el año 2015, cuyo propósito es “erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos”, como parte de una agenda de desarrollo sostenible con metas concretas a alcanzarse dentro de los próximos 15 años.

La Medición

Porque todo no puede quedar en meras buenas intenciones, el proceso de inversión de impacto debe contar con metodologías y sistemas de medición exigibles en plazos determinados. No puede confundirse una verdadera inversión de impacto con el llamado ‘green washing’, término que describe a las acciones de una empresa que genera una impresión falsa o proporciona información engañosa sobre sus prácticas e impacto positivo en el medio ambiente para lograr un beneficio de su imagen corporativa. Otro concepto asociado es el ‘rainbow washing’, que se aplica a las mismas tácticas engañosas pero en conceptos de diversidad de género. 

El Rendimiento Financiero

Persiste aún el mito de que las inversiones de impacto no tienen retornos que pueda competir con las inversiones tradicionales, quizás por una confusión de su intención social con el concepto de filantropía. Sin embargo, varios estudios han comprobado que las inversiones de impacto pueden tener igual o aún mayor rendimiento financiero que las inversiones tradicionales e incluso una mayor resiliencia en entornos negativos, como lo es actualmente la pandemia del COVID-19. Además, las marcas con compromiso demostrado con la sostenibilidad superan a otras marcas por un factor de cuatro en reconocimiento y tienen cuatro veces más probabilidades de ser reconocidas como líderes en innovación.

En lo que se refiere al rendimiento, también cabe destacar que según reportó el informe 2020 de Global Impact Investing Network (GIIN), el 88% de los encuestados aseguró que los rendimientos iban en línea con sus expectativas (68%) o incluso que las superaban (20%). El impacto que se logró también fue más que satisfactorio: el 79% expresó que había sido acorde a sus expectativas y el 21% que había ido por encima de ellas. 

Como hemos visto, todo  indica que es posible lograr un cambio positivo real y concreto sin que ello implique una falta de retorno económico.

Inversiones de impacto en América Latina

Quiero destacar, finalmente, las oportunidades que se presentan en una región como América Latina para las inversiones de impacto. Se trata de la tercera región mundial en crecimiento de este tipo de inversiones, según reportó el Informe GIIN, detrás de Estados Unidos y Europa. Cuenta con gran potencial, tanto por sus posibilidades como por sus necesidades. Es una región con un gran capital creativo e intelectual y un ecosistema emprendedor maduro e innovador que busca aportar soluciones para los problemas que aquejan a la sociedad.

En cuanto a los desafíos, se pueden resumir en DEMOCRATIZACIÓN DEL ACCESO. La gran mayoría de la población de Latinoamérica está desatendida en casi todas las categorías de consumo. Del mismo modo, la mayoría de las empresas más tradicionales tienen serias dificultades para innovar y realizar la transformación tecnológica y digital necesaria para abastecer a las nuevas generaciones. Hay mucho que construir para lograr esa democratización del acceso a productos y servicios que permitan inclusión financiera, inclusión laboral (primer empleo y empleos de calidad, como lo son los solicitados por las llamadas empresas de la economía del conocimiento), acceso a la educación tecnológica y digital y acceso al cuidado de la salud.

Por lo tanto, emprendedores tecnológicos y científicos están construyendo un futuro en el que la innovación y la cultura de la misma queda plasmada en su mismo ADN. Así, desarrollan sus proyectos y generan valor a la vez que contribuyen a la sustentabilidad a largo plazo, lo que se deriva del triple impacto que generan: social, ambiental y económico. 

Si tomamos la máxima que donde hay una necesidad insatisfecha hay una oportunidad, se pueden orientar las inversiones a esos proyectos y plataformas que generen mayor impacto y contribuyan a  hacer realidad la visión de construir un mundo más justo y que genere el triple impacto mencionado. 

En base a todo esto, entonces, no es de extrañarse que las inversiones de impacto hayan crecido un 33% en el periodo que va de 2015 a 2019, y todo parece indicar que lo seguirán haciendo a medida que se convierten en el nuevo estándar que va de la mano al cambio cultural de los últimos años en el que se considera que las empresas no solo generan valor para sus accionistas y empleados sino que toman un rol mayor dentro de la sociedad para lograr nada más y nada menos que un futuro mejor y mas inclusivo.

#Foco #Consistencia #Pasión


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