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septiembre, 2015
La influencia de Venus … o porqué agradezco tener una mentora.

La influencia de Venus … o porqué agradezco tener una mentora.

Este es un post invitado de Diego Jolodenco


 

En los años noventa hubo un libro que se hizo muy famoso: “Los Hombres son de Marte, las Mujeres son de Venus”. Llegó a convertirse en best seller al abordar la problemática de las relaciones entre hombres y mujeres. John Gray, el autor, pone el foco en las diferencias, especialmente las psicológicas, a las que considera como el origen de los conflictos pero también, el origen de las soluciones. Siempre me llamó la atención el título que hace referencia a los dioses de la mitología romana: Venus, la diosa del amor y lo femenino y Marte, el dios de la guerra y lo masculino. Tal vez, no sea casual que muchas veces se compare metafóricamente al emprender con ir a la guerra: táctica y estrategia, reconocimiento del terreno de combate, analizar las fortalezas propias y las debilidades de la competencia, la necesidad de llegar a la victoria con los recursos disponibles… los paralelismos son inagotables. Y como si esto fuera poco, en más de un libro o entrevista, muchos emprendedores famosos hacen referencia a “El Arte de la Guerra”, de Sun Tzu y su influencia a la hora de crear una compañía. Era lógico, entonces, que hasta no hace mucho tiempo, el mundo de los emprendedores tecnológicos hubiera estado reservado en gran medida a los hombres: todos al combate y gritando como locos. Y si la metáfora militar no hubiera sido suficiente, los universos nerds/geeks tampoco solían ir de la mano de las mujeres. Al menos, no en el imaginario popular (sino, averigüen/googleen sobre Margaret Hamilton y el software del Apolo 11). Por suerte, y al igual que en muchos otros aspectos, las mujeres fueron ganando terreno y comenzaron a dejar su marca en el mundo emprendedor, de la misma manera que ser caracterizado como geek o nerd pasó de ser adjetivos peyorativos a transformarse en motivo de orgullo y en algunos casos, hasta algo aspiracional. Pero lo bueno de estos cambios es que no igualan a hombres y mujeres. Las mujeres son diferentes y eso es bueno: tienen esa mezcla de sexto sentido e instinto maternal y suelen ser más sensibles y complejas a la hora de analizar la realidad. Saben manejar el arte de la seducción mejor que nosotros (vital en el mundo de los negocios) y son multitasking por naturaleza. Y si no, pregúntele a mi madre. Y a la hora de emprender y formar un equipo nada mejor que contar con diferencias que complementen. Y para obtener buenos consejos y recibir buen feedback, nada mejor que alguien que pueda ver las cosas desde otra perspectiva. En definitiva, por todo eso agradezco tener una mentora. Una mujer en quién confío hace ya mucho tiempo y a quién sé que puedo recurrir por ayuda y consejo para pensar los próximos pasos o analizar los que he venido dando. Seguramente una mujer va a ver cosas que yo no voy a ver, pensar cosas que no voy a pensar y recomendar estrategias que –casi seguro- a mi no se me ocurrirían: mi instinto me lleva a la espada y el escudo, pero mi mentora, me entrega otra visión. Por supuesto que también cuento con mentores, amigos y referentes a quienes valoro infinitamente. Mi mentoría en manos de Venus no es excluyente y tampoco pretendo hacer discriminación inversa, pero son muchas las ocasiones en que decido recurrir primero a ella. A lo largo del tiempo, demostró ser quién mejor sabe cuestionar mis supuestos y ayudarme a repensar el camino. También es de las primeras en reconocer mis aciertos y alentarme a seguir adelante sin bajar los brazos. Por suerte, cada vez son más las mujeres emprendedoras. Algunas, como mi mentora, tienen mucha experiencia, son referentes y conocen esta industria tanto o más que muchos hombres. En resumen: no importa si se es “marciano” o “venusina”, encontrar mentores no es tarea fácil y tampoco hay recetas ni verdades absolutas para lograr que se genere esa química entre alumno/a y maestro/a. El único consejo que me animo a dar es siempre buscar a alguien que sea complementario, alguien que piense y vea el mundo distinto. Y porqué no: idealmente alguien de otro planeta. Si es Venus, mejor.

Diego Jolodenco. Es emprendedor, apasionado por la tecnología, el marketing y la publicidad. Siempre buscando oportunidades en internet, nuevos medios y redes sociales. Anteriormente fue socio y Business Development Manager en Comenta.TV, y co-fundador de Cupónica, además, es desarrollador en vCardFile.com & Bettween.com

 

La nueva apuesta de Silicon Valley: Design Entrepreneurs

La nueva apuesta de Silicon Valley: Design Entrepreneurs

Este es un post invitado de Sonia Oster


 

“Diseño es una palabra extraña. Algunos piensan que es cómo se ve. Pero si escarbas más profundamente, en verdad significa cómo funciona” Steve Jobs

La tecnología, cada vez más accesible; un mercado, cada vez más abarrotado; la fuerte demanda de los usuarios por experiencias más amigables, son sólo parte de los motivos por los cuales Silicon Valley está fomentando la tendencia de impulsar diseñadores como fundadores de start-ups.

Esta tendencia se evidencia con el éxito de startups fundadas por diseñadores como AirBnB, Etsy, Instagram, Pinterest, Slideshare, Vimeo o YouTube entre muchas otras. Y ha sido aún más evidente con la creciente incorporación de gurúes del diseño como partners en las más prestigiosas firmas de Venture Capital como es el caso de John Maeda, ex Rector de la famosa Rhode Island School of Design, ahora Design Partner de Kleiner Perkins Caufield & Byers.

Actualmente, el 20% de las empresas con mayor inversión acumulada de firmas de Capital de Riesgo tienen a un diseñador como co-fundador. Estas empresas han recaudado fondos por un equivalente de $27B desde 2013. (Fuente: Design in Tech Report 2015)

Esta tendencia no es casual. Pensar como diseñador te prepara para ser emprendedor. Aquí presento tres razones por las cuales los diseñadores son candidatos idóneos para convertirse en emprendedores:

1. CREATIVIDAD:  La creatividad, out-of-the-box thinking, es inherente a todo diseñador. Es parte del proceso de pensamiento el cual no sólo se aplica al diseño de objetos sino también puede aplicarse a otras áreas más intangibles como experiencias (de usuarios), empresas, modelos de negocio, marketing y diversas aplicaciones tecnológicas.

2. RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS Cuando se piensa en la tarea de un diseñador, lo primero que viene a la mente es aquel personaje detrás de un lápiz o “Photoshop”. Lo cierto es que el proceso de diseño comienza mucho antes: en la investigación y comprensión de los diferentes agentes y contextos, los que inciden en la problemática en cuestión. Esto es visto desde diferentes perspectivas para así encontrar una solución concreta, sintética que conforme a todos los involucrados.

Por ejemplo, cuando lideraba el equipo de “Concept & Design” de Sony, necesitábamos primero entender de qué se trataba cada producto a promover. Definir los objetivos comerciales detrás de cada unidad de negocios. Conocer al consumidor final que variaba según el tipo de producto, país y otros agentes demográficos, entre muchos otros aspectos. Necesitábamos también tener un conocimiento profundo de las tecnologías disponibles, sus posibilidades y limitaciones. Y, como si ello fuera poco, era indispensable complacer a los diferentes agentes involucrados: equipos, departamentos, clientes, usuarios. Sólo una vez comprendida la complejidad del problema, comenzábamos a plasmar en papel (o pantalla) una solución concreta.

En palabras de Yves Behar (diseñador y emprendedor, fundador de Fuseproject) los diseñadores pueden ser grandes emprendedores porque “están preparados de manera incomparable para resolver problemas desde múltiples ángulos sin perder de vista la gran oportunidad de impresionar al cliente”

3. EXPERIENCIA DEL USUARIO

“Tradicionalmente, se ha pagado muchísimo dinero a los diseñadores para que hagan lo que la gente quiere; mientras tanto, la mayor parte de las startups fracasan porque hacen productos que la gente no quiere!” Enrique Allen, profesor de Stanford y co-fundador de Designer Fund.

La tarea del diseñador ha sido siempre poner el foco en la función. “Una silla no es una silla si uno no puede sentarse en ella … por más bella que sea esa pieza.” El foco del diseñador está puesto en el usuario y en el mundo tecnológico esto se traduce a plataformas más amigables, agradables y funcionales. El foco no es la tecnología sino cómo es utilizada esta tecnología.

Así que no es una sorpresa que ahora los inversores pongan tanto énfasis en el buen diseño. La excelencia

en diseño ha propulsado muchas empresas al éxito como ha sido el caso de Apple con una valuación de $475 B o la adquisición por parte de Google por $3.2B a empresas como Nest, que dejó de ser un “simple termostato para el hogar” gracias a su alto nivel de diseño. Empresas como Facebook, Google o Accenture han adquirido agencias creativas.

Y ahora la mirada está en las nuevas empresas como AirBnB, Square o Pinterest, fundadas por diseñadores.

Por supuesto, no todo diseñador será un buen emprendedor. Es tan importante que el diseñador entienda de negocios y tecnología como lo es que el fundador técnico o de negocios entienda y valore el diseño. Es por ello que, como emprendedora y profesora de “Design Entrepreneurship”, anhelo a inspirar a las nuevas generaciones de diseñadores a seguir los pasos del emprendedor y ayudar a los no- diseñadores a impulsar el diseño.